Termina el año con gratitud.
Comienza el 2026 con esperanza y fe.
Ofrece una Misa para agradecer por lo vivido y para poner en manos de Dios lo que está por venir.
Cada día de este 2025 tuvo un propósito: los dones que nos alegraron, los desafíos que nos hicieron más fuertes…
Ahora, mientras se abre el 2026, te invitamos a ofrecer una Misa para agradecer, confiar y comenzar de la mejor manera este nuevo año.
Ofrecer una Misa por tus intenciones al finalizar el año es un gesto profundo de fe. Pero también es un acto de caridad: tu donación permite que un sacerdote en necesidad reciba apoyo para continuar su ministerio.
Especialmente en lugares marcados por la pobreza, la violencia o el dolor, estos sacerdotes celebran la Eucaristía llevando consuelo y esperanza a sus comunidades.
Reconoce las bendiciones, los desafíos y pruebas que te fortalecieron y te hicieron crecer.
Lleva al altar tus proyectos e intenciones para el año que comienza.
Pedir que una comunidad celebre una Misa para agradecer por tu año es unirte espiritualmente a ellos.
Apoyas al sacerdote que celebra la Misa por ti en comunidades necesitadas.
Al ofrecer tu Misa de agradecimiento, creas un impacto profundo tanto en tu vida espiritual como en la misión de sacerdotes necesitados.
Una Misa que transforma vidas
El cierre de un año y el inicio de otro es un momento único para hacer un alto en el camino. Agradecer por las bendiciones recibidas, por los aprendizajes ganados incluso en medio del dolor, y por la certeza de que Dios ha estado presente en cada momento.
Ofrecer una Misa te permite llevar al altar todo lo que viviste: tus alegrías, tus luchas, tus pérdidas, tus esperanzas. Es un acto de humildad y confianza en el que reconoces que no caminas solo, que tu vida tiene sentido en el plan de Dios.
«La Eucaristía es el corazón y la cumbre de la vida de la Iglesia, pues en ella Cristo asocia su Iglesia y todos sus miembros a su sacrificio de alabanza y acción de gracias.»
En comunidades alejadas, en zonas de conflicto, en lugares donde la pobreza es extrema, hay sacerdotes que sirven sin descanso. Hombres que han entregado su vida a Dios y a los más vulnerables, pero que a menudo carecen de los recursos básicos para vivir dignamente y continuar su misión.
Muchos de ellos no tienen un salario fijo. Dependen de la generosidad de sus comunidades, que a su vez también luchan por sobrevivir. Enfrentan condiciones difíciles: escasez de alimentos, falta de medios de transporte para llegar a poblados remotos, ausencia de materiales para celebrar la liturgia con dignidad.
Sin embargo, estos sacerdotes no abandonan su llamado. Cada día, ofrecen la Misa, escuchan confesiones, visitan enfermos, consuelan a los afligidos, bautizan niños y acompañan a los moribundos. Son testigos vivos del amor de Cristo en medio de la adversidad.
Sí, 100% seguro. Nuestra plataforma de donaciones está protegida con certificados SSL y sistemas de pago confiables. Tus datos están completamente resguardados.
Puedes donar con tarjeta de crédito, débito o mediante transferencia electrónica. Todo el proceso es rápido y simple, y recibirás una confirmación automática en tu correo.
ACN informa periódicamente sobre los proyectos financiados gracias a tu aporte. También puedes suscribirte a nuestro boletín para recibir testimonios, noticias y resultados.
Al ofrecer esta Misa, multiplicas la gracia. Y la gracia, como el amor, nunca se agota.