Por las familias que sufren la guerra, por los heridos, por quienes viven con miedo y por quienes han perdido todo.
Ofrecer una Misa es poner en manos de Dios las intenciones más profundas que llevamos en el corazón: paz, consuelo, protección, fortaleza y reconciliación.
Hoy queremos elevar una intención concreta: la paz en Medio Oriente, una región marcada por la violencia y la incertidumbre.
En medio del sufrimiento y la incertidumbre que vive el mundo, elevemos juntos nuestra voz.
Hoy te invitamos a unirte en oración por la paz, recordando especialmente a quienes viven la guerra y el dolor en Líbano, Ucrania, Tierra Santa y en tantos otros lugares donde el conflicto ha marcado la vida de miles de familias. Pedimos a Dios que toque los corazones endurecidos por la violencia, que consuele a quienes sufren y que abra caminos de reconciliación entre los pueblos.
Es un acto espiritual que toca lo eterno y lleva esperanza donde parece no haberla.
Cuando decides ofrecer una Misa por la paz, estás pidiendo a Dios que sostenga a las familias que viven bajo el conflicto, que fortalezca a los sacerdotes y religiosas que permanecen junto a su pueblo, y que conceda el don de la reconciliación.
La Iglesia permite que cada Misa se celebre con una intención específica, elevando ante Dios una súplica concreta. Hoy esa súplica es clara: la paz.
La tradición de las «intenciones de Misa» se remonta a los primeros siglos del cristianismo y sigue siendo una de las formas más poderosas de intercesión.
La Santa Misa es el acto de amor más profundo que podemos ofrecer. Hoy puedes hacerlo por pueblos que necesitan esperanza.
Tu intención se une a la oración de toda la Iglesia por quienes viven la guerra, el desplazamiento y la persecución.
Tu donación ayuda a que sacerdotes y comunidades cristianas sigan celebrando la Eucaristía en medio del conflicto, acompañando espiritualmente a su pueblo.
La Santa Misa es fuente de gracia divina. Pedimos que esa gracia traiga paz a los corazones heridos y a las naciones enfrentadas.
No es un cobro, sino una donación que permite apoyar a sacerdotes que atienden comunidades necesitadas.
Es muy sencillo: completas el formulario, haces tu ofrenda y nos encargamos de todo. Si tienes dudas, te apoyamos paso a paso.
Desde el extranjero puedes hacer una transferencia
a nombre de Ayuda a la Iglesia que Sufre
Cuenta corriente 0-05100-02749-8
Banco Santander
Dirección: Bandera 140 Santiago, Chile
Swift: BSCHCLRM
Cualquier duda, escribe a acn@acn-chile.org
El pasado año, se celebraron 1.872.240 Misas en los lugares más adversos, solicitadas a ACN, por las intenciones de personas generosas como tú. 40.730 presbíteros o, lo que es lo mismo, 1 de cada 10 sacerdotes del mundo, fueron ayudados gracias a las intenciones de Misa de los benefactores de Ayuda a la Iglesia que Sufre. Este año siguen necesitando tu ayuda, ellos y los muchos sacerdotes que aún no la reciben y que tanto la necesitan.
Con un donativo mínimo de $8.000, puedes solicitar la celebración de Misa por la Paz en Medio Orientey además ayudarás al sacerdote que la celebre a seguir llevando a cabo su misión. Cada gesto cuenta y es una bendición para él y para toda su comunidad.
Tu oración puede llevar consuelo a quienes viven con miedo, fortalecer a la Iglesia que permanece y pedir a Dios el don de la paz.