Ofrece una Misa por la recuperación de un enfermo.
Donativo desde $8.000
Ofrece nueve Misas por un Enfermo. Donativo desde $72.000
Ofrece 30 Misas seguidas por un enfermo.
Donativo desde $210.000
Puedes hacer tu donación a través de una transferencia a los siguientes datos:
Nombre: AYUDA A LA IGLESIA QUE SUFRE
RUT: 73.537.400-1
Banco: Santander
Tipo de cuenta: Cuenta Corriente
N° de cuenta: 11175-9
Email: acn@acn-chile.org
Un acto de amor espiritual que lleva consuelo, fuerza y esperanza a quienes más lo necesitan
Cuando un ser querido enfrenta la enfermedad, el dolor y la incertidumbre pueden parecer abrumadores. En esos momentos difíciles, la oración se convierte en un puente de amor que une el cielo con la tierra, llevando esperanza donde hay sufrimiento y luz donde parece reinar la oscuridad.
Rezar por un enfermo es poner en las manos de Dios su salud, la sabiduría de los doctores que lo están tratando, la tranquilidad emocional y el apoyo espiritual de quienes le rodean.
Ofrecer una Misa por un enfermo es la mejor manera de acompañarlo en el dolor, físico y espiritual, y de mantener viva la esperanza en una pronta recuperación.
Ofrecer una Misa por un enfermo es un acto de amor espiritual que lleva fuerza, consuelo y la certeza de que no está solo en su lucha.
En momentos de vulnerabilidad, saber que alguien está orando por ti a través del Santo Sacrificio de la Misa brinda un alivio profundo. Es una forma tangible de decir «estoy contigo» cuando las palabras no son suficientes.
Las intenciones de Misa unen tu oración a la Iglesia universal, pidiendo por la sanación, paz interior y recuperación plena del enfermo.
La enfermedad pone a prueba la fe, pero la gracia de la Eucaristía fortalece el espíritu. A través de la Misa, el enfermo recibe bendiciones especiales que le ayudan a encontrar sentido y esperanza incluso en medio del sufrimiento.
Tu plegaria se suma a una red global de fieles y sacerdotes que elevan oraciones por los necesitados alrededor del mundo.
Cuando encargas una Misa a través de ACN Chile, te unes a millones de católicos que creen en el poder de la oración comunitaria. Tu intención viaja hasta lugares remotos donde sacerdotes dedicados ofrecen el Santo Sacrificio por la salud de tu ser querido.
En ACN, sacerdotes alrededor del mundo celebran Misas por las intenciones que recibimos. Cuando pides una Misa por un enfermo:
Elevas una oración poderosa ante Dios por su salud y fortaleza.
Ofreces paz espiritual al enfermo y a su familia.
Te unes a una cadena de fe y esperanza que trasciende fronteras.
Con tu ofrenda, no solo ayudas a un ser querido, también apoyas a sacerdotes que sirven en zonas de necesidad y persecución.
«Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.»
— Mateo 7:7-8
No es un cobro, sino una donación que permite apoyar a sacerdotes que atienden comunidades necesitadas.
Es muy sencillo: completas el formulario, haces tu ofrenda y nos encargamos de todo. Si tienes dudas, te apoyamos paso a paso.
Desde el extranjero puedes hacer una transferencia
a nombre de Ayuda a la Iglesia que Sufre
Cuenta corriente 0-05100-02749-8
Banco Santander
Dirección: Bandera 140 Santiago, Chile
Swift: BSCHCLRM
Cualquier duda, escribe a acn@acn-chile.org
El pasado año, se celebraron 1.872.240 Misas en los lugares más adversos, solicitadas a ACN, por las intenciones de personas generosas como tú. 40.730 presbíteros o, lo que es lo mismo, 1 de cada 10 sacerdotes del mundo, fueron ayudados gracias a las intenciones de Misa de los benefactores de Ayuda a la Iglesia que Sufre. Este año siguen necesitando tu ayuda, ellos y los muchos sacerdotes que aún no la reciben y que tanto la necesitan.
Con un donativo mínimo de $8.000, puedes solicitar la celebración de una Santa Misa por un enfermo y además ayudarás al sacerdote que la celebre a seguir llevando a cabo su misión. Cada gesto cuenta y es una bendición para él y para toda su comunidad.
Llena el formulario, escribe el nombre del enfermo y deja tu intención.
Ofrece consuelo. Sostén con tu oración. Inspira esperanza.